27 noviembre 2009

Parece un picoteo sin sentido, pero no.


Resulta que hubo durante muchos años después de la Segunda Guerra Mundial un pensamiento transmitido de alguna manera que decía que lo malo no iba a volver a pasar nunca más. Y que todo apuntaba absolutamente a mantener el american-way-of-life. Ergo: el mensaje debía ser esperanzador y de consumo porque ya no iba a suceder más lo que sucedió cuando se llevaron a la guerra una gran cantidad de jóvenes, y muchas familias se deshicieron. En su mensaje esperanzador debían darle a la gente de alguna manera heladeras y televisores. Igualmente el mensaje esperanzador duró lo que un pedo en una canasta. Ahí nomás vino Corea; ahí nomás vino Vietnam; y en los 70 los jóvenes mutaron al hippismo. Y en Inglaterra, como ellos habían sido bombardeados, mutaron al punk, podridos de los Beatles que eran emergentes obreros, o los Rolling Stones que de la única peligrosidad de la que hablaban era del sexo.

No hay comentarios: